sábado, 2 de julio de 2011

Moving on.

Esta es una entrada para nadie.  Es solo una pequeña forma de aliviar el desgarro que tengo en el corazón y en mi mente.  Este sentimiento de odio y de amor es algo que no se lo deseo a nadie.  Preferiría de mil formas tener dolor físico que este sentimiento de impotencia y de confusión.  De odio, de pasión, de miedo a mi misma y de lo que al no pensar, puedo ser capaz.  Todo lo que he pasado en los últimos días son las consecuencias de en años muy pocas veces haberme dejado guiar por la razón y por el contrario dejarme llevar por mis sentimientos y mi inconstancia.  De ser idealista realmente y a pesar de saber lo que iba a pasar meterme en ese embrollo llamado riesgo una y otra vez.  Todo mundo dice que dentro de un par de meses estaré riéndome de esto.  No tienen idea de cuanto deseo ya encontrarme en ese punto.  Llegar a ese punto en el cual ya nadie ni nada de lo que me está pasando ahora tenga importancia.  Esto va más allá de una o dos relaciones infructuosas en todo sentido, o del qué habría pasado. Se trata de mi persona y de caminar con la frente en alto. Dejar a un lado los recuerdos buenos y malos porque realmente el pasado está en su lugar por algo, una causa divina o simplemente una razón que en estos momentos no entiendo y que en realidad ya no quiero entender. Es hora de desechar, tirar a la basura, perdonar y olvidar por completo todo lo que me ha causado temor, miedo, duda, rabia, impotencia y empezar de nuevo.  No un empezar de esos idealistas en los que todo sale bien y tiene un final feliz, sino un empezar de cero, tomando en cuenta los errores que se cometieron no volver a caer en ellos y reflexionar acerca de como puedo ser una mejor persona.  En este momento no importa nada más que yo y yo.  Durante tanto tiempo me he abandonado, no en el sentido físico, sino en el amor propio.  En lo que yo valgo y merezco como persona.  En lo que en realidad vale la pena y lo que no. En poner en una balanza las cosas que darán fruto y que serán buenas para mi y lo que solo me da un momento pasajero feliz y a veces ni tan feliz.  Tantas veces he escuchado, la frase, te lo dije, pero yo no soy de esas personas a las que les gusta que les digan, sino para bien o para mal vivirlas en carne propia y aprender.  Es hora de decir adios a todo eso que me causa dolor y empezar a hacer de mi soledad la mejor de las companias.  Es todo.

No hay comentarios: